Las arandelas plásticas ofrecen un buen equilibrio entre ligereza, rigidez y resistencia mecánica. Permiten incorporar elementos de apoyo, separación o aislamiento sin añadir peso innecesario al conjunto y con un comportamiento más estable que otros materiales flexibles cuando existe compresión moderada.
En aplicaciones con deslizamiento, giro o rozamiento, las arandelas de POM, PTFE u otros materiales de baja fricción pueden ayudar a reducir desgaste, ruido y mantenimiento. En estos casos, la elección del material depende de la carga, la velocidad de movimiento, la temperatura y las condiciones reales de trabajo.
También pueden actuar como elementos de aislamiento eléctrico o térmico. Las arandelas de nylon, PVC, PEEK u otros materiales aislantes permiten separar piezas metálicas, evitar continuidad eléctrica directa o limitar la transmisión de calor hacia zonas sensibles del montaje.
En ambientes húmedos, químicos o expuestos a corrosión, es posible seleccionar materiales con buen comportamiento frente a agua, aceites, combustibles, productos químicos o agentes ambientales. Las arandelas de PTFE, PVDF o PEEK son habituales cuando se requiere mayor resistencia química o estabilidad en condiciones de trabajo exigentes.
Otro aspecto relevante es la estabilidad dimensional. Materiales con baja absorción de humedad, como POM o PTFE, pueden mantener mejor sus dimensiones en ambientes húmedos o en contacto con agua que otros plásticos más higroscópicos, siempre según el grado y las condiciones de uso.