Las arandelas de EPDM destacan en montajes donde la fijación puede estar en contacto con agua, vapor de baja presión, condensación o mezclas acuosas. Frente a otros cauchos más orientados a aceites o combustibles, el EPDM mantiene un buen comportamiento elástico en aplicaciones con agua caliente, calefacción, refrigeración o fluidos con base glicol.
También ofrecen una buena resistencia frente a ozono, radiación ultravioleta, oxígeno atmosférico y exposición exterior, por lo que resultan adecuadas para arandelas que deben trabajar al aire libre o en equipos sometidos a intemperie. En estos casos, el material ayuda a reducir el riesgo de endurecimiento, pérdida de elasticidad o aparición de grietas superficiales con el paso del tiempo.
En aplicaciones con productos de limpieza alcalinos, detergentes industriales o determinados fluidos sintéticos, las arandelas de EPDM pueden ser una opción adecuada siempre que la formulación del material sea compatible con el medio de trabajo. Esta compatibilidad debe revisarse especialmente cuando la arandela vaya a estar en contacto continuo con el fluido.
Su capacidad de recuperación después de la compresión permite mantener apoyo elástico bajo la fijación, especialmente en uniones sometidas a apriete continuado, cambios térmicos o pequeñas vibraciones. La respuesta final dependerá de la dureza, el espesor, la superficie de apoyo y la presión de apriete aplicada.
El EPDM también mantiene un comportamiento estable en rangos térmicos habituales de climatización, calefacción, refrigeración y aplicaciones exteriores, sin perder de vista que la temperatura admisible dependerá siempre de la calidad del compuesto y de las condiciones reales de trabajo.